Un packaging bien diseñado multiplica automáticamente sus funciones, que pasan de simplemente contener el producto, a protegerlo, informar sobre sus propiedades, diferenciarlo de la competencia, atraer al cliente y potenciar las ventas. Cada vez más, el consumidor tiene en cuenta la experiencia que le proporciona un artículo, en la que su packaging tiene un peso importante.

Esta experiencia de compra empieza con el sentido de la vista. La primera impresión que tenga el consumidor será el aspecto del packaging. Sigue con el primer contacto físico que tiene un cliente con la marca, también con el embalaje y el envase del producto que ha adquirido. Así, previamente a probar el producto en sí, el comprador ya ha tenido una aproximación a la marca.

Ventajas de cuidar el ‘packaging’

Pero, ¿qué resultados se obtienen con un buen packaging?

  • El aspecto ayuda a seducir o, al contrario, aleja al consumidor. Por tanto, si el diseño destaca visualmente, nuestro producto se diferenciará del de la competencia y llamará la atención, tanto si está dispuesto en un lineal de un punto de venta físico, como si se expone en una tienda online. Esto hará crecer la demanda, especialmente en las compras por impulso.
  • Otra de las virtudes de contar con un packaging atractivo es que el público identificará y reconocerá fácilmente tu producto, de un vistazo. Su visibilidad, en ese caso, será mayor, lo que también contribuirá a aumentar las ventas. Pero también permitirá incrementar la fidelidad de tus clientes, que incorporan el packaging en su imaginario, en sus hábitos de compra e incluso en sus hogares.
  • En el caso de promociones temporales o envases de productos estacionales (los helados o las cremas solares en verano, por ejemplo), el packaging debe servir para destacar el producto en el período de tiempo deseado. Sin embargo, un buen diseño hará que sea reconocible a simple vista.
  • Pero diseño no significa únicamente aspecto. Los materiales usados y la sostenibilidad del packaging también son dos factores valorados por los consumidores. La innovación en estos aspectos siempre son bienvenidas. Todo esto mejora la imagen de la marca, al posicionarse como verde y comunicar a sus potenciales clientes su responsabilidad social corporativa con la preservación del medioambiente. Además, usar la cantidad adecuada de material y que éstos sean eficientes te permitirá ajustar los costes de producción.
  • Proporcionar al cliente protección, información, diferenciación y, en definitiva, calidad, hace que su percepción del producto sea mejor. Esto hace que el packaging pueda aumentar el valor del producto y, por tanto, el consumidor esté dispuesto a pagar más por él.
  • En las compras online, el packaging adquiere especial relevancia. Un buen diseño en estos casos pasa por la resistencia (el producto debe estar protegido durante el envío) y por la personalización, una tendencia cada vez más extendida. La facilidad de apertura y la cantidad justa de embalaje darán al cliente una buena experiencia.