El sleeve es la mejor opción para presentar un pack promocional. Esta técnica garantiza la calidad y resistencia que requieren tanto el cliente como el consumidor final, además de atraer a este último en el momento de la decisión de compra. El material, la aplicación y la técnica de encogimiento son decisivos a la hora de conseguir un resultado óptimo.

El tratamiento térmico para colocar el film permite que éste se adapte completamente a los contornos del producto o productos. Las promociones de este tipo permiten al fabricante dar salida a gamas de artículos con más existencias en sus instalaciones, debido a la sobreproducción o a un nivel de ventas bajo.

Seguridad y confianza

Los plásticos que usamos en Mark-Pack son altamente resistentes, flexibles y duraderos, con curva de retracción. Trabajar con materiales de calidad nos ofrece una gran versatilidad y posibilidades para adaptar la funda a las necesidades concretas de cada promoción.

Otra de las características más valoradas por parte del consumidor es la seguridad que aporta: el precinto de seguridad muestra si el envase ha sido abierto o manipulado. La confianza ante este tipo de embalaje crece. Usar máquinas de calidad es otra de nuestras máximas. Los túneles de vapor con los que contamos permiten adaptar el film termorretráctil a cualquier forma y tamaño. Este tipo de máquinas transfieren el calor de forma rápida y eficiente, lo que garantiza un acabado perfecto.

¿Anónimo o personalizado?

Las posibilidades son diversas. Estas fundas para packs promocionales pueden ser anónimas –de forma que dejan ver el envase del artículo– o impresas. Éstas últimas admiten personalización y la introducción de información acerca de la promoción o del propio producto. Esto permite jugar con mostrar partes del envase y, a la vez, aumentar la superficie disponible para el diseño gráfico.

Con esta segunda opción, atraer al consumidor es el objetivo final. Es una herramienta más de marketing, que incita a la elección a la hora de que el cliente decida en el punto de venta. En definitiva, el consumidor valora la calidad, que solo puede garantizarse si se usan los materiales, técnicas y máquinas adecuadas.