La producción y comercialización de productos cosméticos conlleva una responsabilidad con el consumidor final, razón por la cual se han ido sucediendo diferentes normativas para proteger al usuario. Con el fin de poner orden en un marco legislativo cambiante, en febrero de 2018 se aprobó el Real Decreto 85/2018, de regulación de los productos cosméticos, que deroga el RD1599/1997.

Diferentes colectivos profesionales han elogiado la aprobación de esta norma, ya que clarifica y ordena las responsabilidades y obligaciones de los diferentes eslabones de la cadena productiva, desde la producción hasta la distribución. Además, es importante porque su incumplimiento puede acarrear incluso la paralización de la actividad (art.23 RD). Según lo dispuesto en el preámbulo, “los productos cosméticos han de ser seguros en las condiciones de utilización normales, o razonablemente previsibles, debiendo respetar las normas de composición y etiquetado previstas”.

Declaración Responsable de Fabricación e Importación de Productos Cosméticos

Uno de los puntos clave del mencionado Real Decreto es la Declaración Responsable de Fabricación e Importación de Productos Cosméticos, mediante la cual la empresa manifiesta que fabrica conforme a Buenas Prácticas. Poseer esta declaración permite, además, garantizar la responsabilidad de cualquier empresa que interviene en el proceso de desarrollo o manipulación de un producto cosmético. Por supuesto, asegura también que la actividad se lleve a cabo con todas las garantías que permitan al consumidor un uso óptimo.

La contratación de un servicio industrial externalizado (por ejemplo, el etiquetado), puede generar dudas sobre si la actividad desarrollada es respetuosa o no con las normativas. En Mark-Pack cumplimos escrupulosamente con los requisitos establecidos por el nuevo Real Decreto y, por tanto, estamos en posesión de la certificación que lo acredita según lo previsto en los artículos 17 a 28 del capítulo VI.

¿Qué significan las Buenas Prácticas?

Se trata de unas directrices dirigidas a personas físicas o jurídicas que intervengan en la producción, control, almacenamiento y expedición de los productos cosméticos. Afectan directamente a la calidad del producto. Entre los beneficios de estas buenas prácticas, podemos destacar principalmente tres:

  • Aseguran la fabricación uniforme y controlada de los artículos cosméticos.
  • Se ajustan al uso que se quiere dar a los productos siempre conforme a las normativas que se exigen para su comercialización.
  • Pretenden reducir los riesgos inherentes a toda producción.

Las Buenas Prácticas están reguladas en el reglamento 1223/2009 del Parlamento Europeo y del Consejo de 30 de noviembre de 2009, concretamente en el artículo 8, en el que se determina que “la fabricación de los productos cosméticos se efectuará conforme a buenas prácticas de fabricación a fin de velar por el logro de los objetivos”. La intención, en definitiva, es velar por el buen funcionamiento del mercado interior y lograr un elevado nivel de protección de la salud humana.

¿Qué beneficios aporta la Declaración Responsable?

La declaración responsable garantiza que la compañía que la ha presentado cumple con las regulaciones de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Disponer de esta declaración comporta las siguientes garantías para el cliente:

  1. Asegurar el cumplimiento de los requisitos reglamentarios aplicables a productos cosméticos y de cuidado personal, evitando así sanciones económicas ante posibles controles por parte de la AEMPS.
  2. Mejorar la reputación de la empresa, que transmite así una imagen de solvencia y estricto cumplimiento de la legalidad.
  3. Generar confianza entre clientes y consumidores.

¿Quiénes son los responsables de un producto cosmético?

La responsabilidad también está regulada en el mencionado Reglamento 1223/2009 sobre productos cosméticos, particularmente en el artículo 4, que especifica a los tres principales responsables según el rol que desempeñan:

  1. Fabricantes: la responsabilidad recae sobre ellos en el caso de productos cosméticos que se hayan fabricado en la Comunidad Europea (y que no se exporten e importen de nuevo).
  2. Importadores: cada importador será el responsable de los lotes que él haya importado de países extracomunitarios.
  3. Distribuidores: Serán los responsables si introducen un producto cosmético en el mercado con su nombre o marca comercial, o bien modifican un producto ya comercializado.

Compromiso con la responsabilidad

A lo largo de los últimos años se ha desarrollado una creciente conciencia social en relación a la producción responsable durante todo el proceso de fabricación. Más allá de los aspectos legales que establece cada ley (y el nuevo Real Decreto en particular), cada vez son más las empresas que optan por contratar a sus proveedores y colaboradores en base a unos criterios de máxima responsabilidad social. En el caso de los cosméticos, las posibles interacciones y las peculiaridades de cada uno de los productos requieren criterios de absoluta eficiencia en términos de seguridad y salud. Por este motivo, contar con una empresa plenamente acreditada puede ser la mejor manera de hacer explícito el compromiso con el cliente y, por supuesto, un estricto cumplimiento de la normativa vigente.